Autor: María Isabel Guzmán Muñoz

  • Gremios ante primera cuenta pública de Kast: “No queremos más metáforas”

    Gremios ante primera cuenta pública de Kast: “No queremos más metáforas”

    Bajas expectativas manifiestan desde diversos gremios profesionales y productivos ante los anuncios que haga el Presidente de la República, José Antonio Kast, en su primera Cuenta Pública al Congreso. Principalmente esperan pronunciamientos concretos en torno a una reevaluación de los recortes que desde el Ministerio de Hacienda se plantean en la Megarreforma.

    A horas de que se realice en el Congreso Nacional la primera Cuenta Pública del Gobierno del Presidente José Antonio Kast, representantes de gremios de distintos ámbitos del quehacer nacional, algunos de los cuales serán fuertemente golpeados por los recortes anunciados en la Ley Miscelánea o Plan de Reconstrucción Nacional, coinciden en que, en general, no esperan grandes anuncios ni cambios de mirada, y señalan que atentamente oirán lo que diga el mandatario para así tener claridad de las acciones a seguir.

    Desde el ámbito de la salud, Fernanda Mora Ludueña, presidenta Federación Nacional de Asociaciones de Enfermeras y Enfermeros de Chile, FENASENF, que representa a más de 12 mil enfermeras de los hospitales de Arica a Magallanes, plantea que “nuestra expectativa ante la Cuenta Pública de José Antonio Kast es categórica: no queremos más metáforas ni ideas abstractas o utópicas. Chile necesita datos y medidas concretas. Pedimos planes reales que avancen hacia una salud pública oportuna y de calidad, dejando atrás la lógica de mantener al sistema bajo una presión constante y al límite. Es urgente dar un paso atrás en el ajuste del 2,5% en salud y, sobre todo, dejar de presionar y castigar a los trabajadores de la salud que sostienen los hospitales públicos. Esperamos una Cuenta Pública que demuestre cómo el gobierno pretende cuidar a Chile y dejar de asfixiar a sus trabajadores públicos. Esperamos certezas, no discursos vacíos.»

    Por su parte, la presidenta nacional del Colegio Médico, COLMED, Dra. Anamaría Arriagada, dijo que “la expectativa es que haya una señal de tranquilidad. Hemos tenido tiempos muy convulsos. Nos gustaría, por supuesto, saber y que se anuncian, a lo mejor, los avances del plan oncológico. Pero, sobre todo, tranquilidad de que luego de estos recortes, los que aparente y lamentablemente no hay un retroceso, no vengan otros. Tranquilidad de que en la discusión presupuestaria se nos tome en cuenta, y ojalá el presupuesto sea más cercano a la realidad. Y tranquilidad, además, de que el proyecto de reconstrucción de este país parta de la base de proteger la salud y la educación de las personas”.

    «Chile puede ser una economía mucho más sofisticada, pero para eso, desde el Estado hay que liberar el mercado y terminar con las distorsiones. Eso es lo que Chile esperaba cuando votó por él».

    Camilo Guzmán, presidente de Agricultores Unidos AG

    El Colegio de Profesoras y Profesores de Chile AG, a través de su presidente nacional, Mario Aguilar, dicen tener una expectativa “más bien teórica, y sería un gobierno que enmendara rumbo, en relación a una condición de improvisación que ha sido muy evidente, en especial en las áreas por las cuales llegó a ser gobierno el Presidente Kast, que son las áreas de seguridad, de reactivación de la economía, en donde hubo promesas que no se tocarían los derechos sociales, pero en los hechos eso no es lo que está ocurriendo. Quisiéramos una cuenta que enrielara y corrigiera todos estos déficits serios que está mostrando el gobierno, pero no soy tan optimista de que ello ocurra. Ya veremos, hay que escucharla, por cierto”.

    Particularmente en educación, advierten de una “situación bastante alarmante en términos de disminución de presupuesto en áreas muy sensibles como la mantención de infraestructura, que nos parece un área en donde ya hay un grave déficit. Los colegios tienen y presentan serios problemas en esta área, y para peor, ahora se está anunciando una baja en los presupuestos, lo cual nos parece gravísimo”, planteó Aguilar.  

    Sectores productivos

    “Como sector portuario no esperamos mucho”, asegura Jorge Salazar Álvarez, presidente del Sindicato Número 1 de Trabajadores y Trabajadoras de Puerto Central S.A., porque “en estos primeros meses hemos visto a un gobierno improvisar. Los recortes que hoy día existen han golpeado tanto al Gran Santiago como a las regiones. Día a día vemos las colas de trabajadores en el sistema de transportes, y en regiones donde más se palpan los recortes es en el sector de la salud primaria. Y como toda cuenta pública, me imagino que se preparan grandes discursos, pero me preocupa que todavía siguen con el eslogan de campaña, tratando de evadir responsabilidades, culpando al gobierno anterior. Espero que, por el bien de Chile, desde ya se comiencen a tomar decisiones correctas, que avancen en directo beneficio de la clase trabajadora y de lo más necesitados, porque hoy día, frente a sus proyectos de avance y esta mega reforma, lo único que estamos viendo es que se corre el cerco hacia el empresariado y los más desprotegidos somos los que estamos perdiendo”.

    Y desde los campos de la zona centro sur del país, Camilo Guzmán, presidente de Agricultores Unidos AG, quienes han visto mermada la capacidad productiva producto de alzas de combustibles y precios de insumos, indica que «lo que esperamos es claro: el problema no es solo el Estado, es que el mercado está capturado. Quienes hoy lo tienen atrapado ya están satisfechos, no van a hacer crecer a Chile porque no necesitan más. Pero hay un montón de chilenos con ambición y con capacidad, y tenemos los recursos para lograrlo: capital humano, talento, recursos naturales. Chile puede ser una economía mucho más sofisticada, pero para eso, desde el Estado, hay que liberar el mercado y terminar con las distorsiones. Eso es lo que Chile esperaba cuando votó por él».

  • Falta de información de exámenes gratuitos afecta prevención del cáncer mamario

    Falta de información de exámenes gratuitos afecta prevención del cáncer mamario

    Estudio de la Universidad de Chile evidencia brechas socioeconómicas en la detección temprana del cáncer de mama. La investigación evidencia que el acceso a la mamografía sigue marcado por el nivel educativo, el ingreso y la situación laboral de las mujeres en nuestro país.

    La posición socioeconómica de las mujeres en Chile influye en el uso de herramientas de detección precoz de cáncer de mama: el nivel educativo, el ingreso del hogar y la situación laboral generan brechas significativas en el acceso a mamografías, según revela una investigación de la Universidad de Chile publicada en la revista Preventive Medicine Reports, que analizó la relación entre la posición socioeconómica y el uso de este examen en mujeres chilenas.

    La conclusión central del estudio “Posición socioeconómica y uso de programas de detección precoz del cáncer de mama en Chile: Un estudio poblacional”, que cuenta con la autoría de correspondencia de la Dra. María Luisa Garmendia, académica del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, y de Camilo Guerrero Nancuante, estudiante del Doctorado en Salud Pública de la Universidad de Chile, analiza cómo diversos indicadores sociales afectan la frecuencia de la toma de estos exámenes mamográficos.

    Un dato relevante del estudio muestra que las mujeres de menores ingresos usan significativamente menos la mamografía, incluso cuando el examen es gratuito en la atención primaria en Chile. “Los autores plantean que una proporción importante de mujeres podría desconocer que el examen está financiado públicamente, y que las mujeres de mayor ingreso tienen más probabilidad de pagar por el examen en servicios privados”, indica la publicación.

    Esto se podría explicar, indican los autores, porque “en primer lugar, las acciones preventivas en salud son complejas de ejecutar en mujeres altamente precarizadas, quienes asumen simultáneamente jornadas de trabajo remunerado y de cuidado no remunerado en sus hogares, lo que reduce drásticamente el tiempo disponible para asistir a controles de salud. En segundo lugar, existe una percepción extendida de que el sistema público de salud es de baja calidad, lo que podría llevar a parte de la población a postergar la atención antes que acudir a servicios que perciben como deficientes. A esto se sumarían barreras geográficas, dificultades de transporte y la falta de redes de apoyo para el cuidado de hijos o personas dependientes, lo que podría impactar en la realización de este examen”.

    Las cifras que preocupan

    Si bien el estudio establece que la cobertura general de mamografía en el grupo evaluado fue del 66,9%, cifra se acerca a los estándares internacionales, el análisis detallado revela marcadas disparidades según el perfil socioeconómico de las mujeres.

    La investigación arroja que “tres indicadores de posición socioeconómica mostraron asociación significativa con el no uso de mamografía. Las mujeres con nivel educativo básico o inferior presentaron una probabilidad 20% mayor de no realizarse el examen respecto a quienes tenían educación terciaria. El efecto del ingreso fue aún más pronunciado: las mujeres del quintil de menor ingreso (menos de 140 mil pesos mensuales) mostraron una prevalencia de no uso 49% superior a quienes pertenecían al quintil más alto (más de 192 mil pesos mensuales), con un gradiente estadísticamente significativo en todos los quintiles”.

    «En cuanto al tipo de ocupación, las mujeres desempleadas presentaron una prevalencia de no uso un 34% mayor respecto a directivas y profesionales, mientras que las trabajadoras de servicios y comercio mostraron una brecha del 21%. Los autores señalan que estas disparidades se concentran en mujeres con empleo precario o sin remuneración, quienes enfrentan barreras estructurales para acceder a la atención de salud, como extensas jornadas laborales y limitada cobertura de seguridad social».

    ¿Cómo disminuir esta brecha?

    Los autores concluyen que “el sistema de salud público debería avanzar en varias direcciones. Por una parte, profundizar en el conocimiento de los motivos concretos del no uso de mamografías, ya que nuestro estudio entrega algunas luces sobre factores socioeconómicos, pero se requieren otras investigaciones que capturen las perspectivas de las propias mujeres. Por otro lado, desarrollar estrategias territorialmente situadas, ya que la realidad de Santiago es distinta a la de territorios en el norte o el sur del país. Entender las limitaciones y complejidades locales es un paso previo indispensable para diseñar intervenciones que permitan aumentar el uso de mamografía en poblaciones desventajadas socioeconómicamente”.

    “Finalmente, el sistema debería avanzar, como se lleva a cabo actualmente en varias comunas del país, hacia modelos de atención más flexibles, con horarios extendidos, mamografías móviles y eliminación de barreras administrativas que hoy podrían desincentivar el uso de mamografías en atención primaria de salud (APS)”, plantearon los científicos.

    La investigación buscaba evaluar cómo la posición socioeconómica medida de forma multidimensional influye en el uso de pruebas periódicas de cáncer de mama en mujeres de 50 a 69 años, rango etario definido por las guías clínicas como el grupo prioritario para el control sistemático, y se realizó un análisis epidemiológico de base poblacional utilizando los datos de la Encuesta Nacional de Caracterización Socioeconómica (CASEN) 2022, desarrollada por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia de Chile. La muestra analítica final incluyó a 26.337 mujeres pertenecientes al grupo objetivo de tamizaje a nivel nacional, distribuidas en 760 unidades comuna-área.